Sábadito de café

Como se ha hecho costumbre los últimos meses, el sábado que tenía un rato libre nos fuimos a tomar un café a la cafetería que está enfrente de mi casa.
Cabe decir que los baristas ya nos conocen hasta por nuestro nombre.
Los momento que ahí pasamos son una delicia, arreglamos el mundo, comentamos, nos enojamos y nos encontentamos, hacemos política, religión y hasta cuentos pintorescos de nuestras vidas.
No hay nada más reconfortante que poder disfrutar "la vida", así simple, sencilla, sin complicaciones, sólo vivir intensamente el día a día y aprender que no todo en esta vida tiene que ser difícil, sino más bien todo en nuestras vida tiene que ser tranquilo y pausado.
Ya viví, ya se que es un marido, una casa, unos hijos desde recién nacidos a adultos, así que nadie me puede contar lo que ya conozco.
A estas alturas de mi vida, sólo puedo aspirar a tener la mayor felicidad dentro de lo que significa la tranquilidad...

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